‘Mike’: cárcel, escándalos y millones de dólares; la intensa vida de Mike Tyson

El director Craig Gillespie ('Yo, Tonya', 'Pam & Tommy') y el guionista Steven Rogers ('Yo, Tonya', también) han encontrado un filón en la adaptación ficcionada de la vida de personajes de la cultura pop estadounidense que arrastran cierto malditismo y mucho brillo y purpurina y, de paso, picante. Después de redimir —a medias— a la patinadora Tonya Harding, famosa —a su pesar— porque su pareja contrató a unos sicarios para romperle la pierna a su rival Nancy Kerrigan y de reconstruir el aparatoso camino que llevó a la cinta VHS de porno casero de Pamela Anderson y Tommy Lee a convertirse en uno de los escándalos sexuales más sonados de los noventa, Gillespie dirige ahora para Disney+ la serie de ocho capítulos 'Mike', una metralleta locuaz y desprejuiciada que no escatima ni en sangre ni en comedia para contar la tumultuosa vida de Mike Tyson, "el luchador más feroz sobre un cuadrilátero de boxeo", quien además de por sus victorias, quedará para los anales por arrancarle un trozo de oreja a Evander Holyfield en pleno combate en 1996.

Tráiler de 'Mike'

Gillespie y Rogers han hecho marca con un estilo dinámico y lleno de ideas visuales, en el que, por ejemplo, el propio Tyson —interpretado por Trevante Rhodes, protagonista de 'Moonlight'— apela al espectador en mitad de una secuencia, la voz narrativa entrando y saliendo a placer. Y siempre cargando de ironía y acidez los badenes más dramáticos de la historia. Rhodes hace suyo los gestos y la característica voz aflautada y ceceante de Tyson y demuestra, además de un cuerpo trabajadísimo e hipermusculado y de una gran capacidad de mimetismo, la capacidad de ocupar la pantalla, de cambiar de registro y de evitar caer en la pantomima.

Como en los anteriores trabajos de los creadores, esta es una biografía no autorizada pero sí muy documentada y con licencias permisibles en busca del contraste de tonos. Por ejemplo, a la hora de contar los malos tratos que sufría la madre del púgil a manos de su marido, los creadores consiguen llevar una escena cuyo trasfondo es profundamente amargo a casi un gag de dibujos animados. Esas libertades parten, además, de la decisión de que sea el propio Mike Tyson ficticio quien hile el relato de su vida, como si se tratara de un monólogo.

Russell Hornsby es Don King. (Disney+) Russell Hornsby es Don King. (Disney+)

Gillespie y Rogers recorren a saltos la biografía del púgil en una de las series más entretenidas y punkis de las grandes plataformas en los últimos tiempos. Como en 'Pam & Tommy', sorprende que haya sido Disney la encargada de dar luz verde a un contenido muy alejado de la imagen infantil y pastelosa del estudio. No escatiman en detalles escabrosos ni en mala leche. Y consiguen un digno equilibrio entre el entretenimiento más amarillista y pop y la lectura más escondida sobre la desigualdad de una cultura obsesionada con el éxito y el dinero y una estructura que se aprovecha de quienes ascienden por ella. También sobre la 'calidad' del icono construido a partir de una persona y sus circunstancias, con sus errores y sus oscuridades.

Primero, desde un prisma más íntimo y familiar y rompiendo de un primer movimiento la idea preconcebida sobre el carácter violento de Tyson, al tiempo que hace un retrato de la comunidad afro del Brooklyn de los sesenta, en plena revolución por los derechos civiles. El Tyson niño, enclenque y acomplejado por su forma de hablar —los médicos le llegaron a diagnosticar un ligero retraso mental—, no tuvo muchas más opciones que 'ciclarse' para sobrevivir en las calles salvajes de la ciudad, en las que las bandas rivales y la policía eran igual de peligrosas para un chaval negro de barrio. A través de varias estampas cotidianas, 'Mike' propone la dificultad de que alguien como Tyson llegase a lo más alto del deporte y del entretenimiento, convirtiéndose no en un referente virtuoso, sino en una demostración de superación social y racial. Sin caer jamás en el melodrama. Y rebajando la crudeza con humor. La sonrisa se congela, a veces. Las vicisitudes y las penurias de la infancia de Tyson invitan a considerar las escasas posibilidades que tenía alguien como él, no ya de llegar lejos, sino de llegar a la vida adulta.

Otro momento de 'Mike'. (Disney+) Otro momento de 'Mike'. (Disney+)

Es, precisamente, esta falta de supervisión por parte del personaje real lo que permite que 'Mike' sea un retrato poliédrico y nada complaciente con un deportista procedente de un entorno familiar muy marginal, sin apenas habilidades sociales ni formación, que acabó amasando y despilfarrando una fortuna de más de 400 millones de euros y que cumplió pena de cárcel por un delito de violación a principios de los noventa. El Tyson de Trevante Rhodes es a veces sensible, a veces violento, a veces despreciable. La relación del espectador con el personaje fluctúa de manera orgánica durante toda la serie, en un juego de emoción y 'contraemoción' que obliga a reflexionar sobre los maniqueísmos con los que la prensa suele retratar a las figuras públicas.

La juventud de Tyson fue un continuo regreso a la cárcel por delitos cada vez más graves. Fue en prisión donde aprendió a boxear y donde encontró el objetivo vital que le permitió redirigir su trayectoria. Por ahí pasan actores como Harvey Keitel, al que ya se le resiente la edad, en el papel de Cus D'Amato, entrenador y figura paterna del boxeador. A cada capítulo superamos una etapa más de la vida de Tyson: sus primeros combates, su ascenso a la fama, sus primeros grandes escándalos; su primer amor. Con una estética extrañamente chillona —petarda, incluso— y elegante al mismo tiempo —¿cómo se consigue eso?—, los creadores reparan en las contradicciones de la popularidad y las disonancias que se producen cuando una persona humilde se ve en el ojo del huracán del negocio, envuelto en dinero y alharacas, sin estar, quizás, preparado para ello. 'Mike' es una serie ágil, con gancho, gamberra, con una reivindicación de la ligereza y el divertimento propio de los programas de cotilleos que la hacen tremendamente disfrutable. Es una serie consciente de lo que quiere, y quiere un público amplio y cotilla que disfrute indagando en la basura de las estrellas.

Al tiempo que va ganando combates y firmando contratos, Tyson se convierte en referente de su comunidad. Y al tiempo que va sintiendo confianza en sí mismo —recordemos el complejo de su particular ceceo— se relaciona con las mujeres más deseadas de la industria del espectáculo y la moda, lo que confronta con su masculinidad frágil y tóxica. No hay piedad con los personajes que pululan alrededor de Tyson, todos ellos mucho más sofisticados y preparados para sobrevivir a esta otra jungla, que es la del dinero. 'Mike' son ocho capítulos adrenalínicos y afilados sobre un personaje con más peso, quizás, en el imaginario estadounidense que en el español, pero tiene ese atractivo universal que es el auge y la caída desde lo más alto y ese morbo insaciable por conocer las miserias que esconden las alfombras de las mansiones de Beverly Hills.

Fuente: El Confidencial