Las olas de calor tienen un nombre muy antiguo: el origen de los “días perros del verano”

El verano no es el mejor momento del año para escuchar al grupo musical Florence and the Machine cantando eso de 'The dog days are over'. Puede que el ritmo de la canción así titulada se integre bien a la alegría con la que actualmente entendemos esta época de luz y color, pero nada más lejos de la realidad, al menos para nuestros antepasados. El dicho en el que Florence Welch probablemente se inspirara para escribir la pegadiza letra, es mucho más antiguo de lo que crees, y viene a decirnos muchas cosas.

Los días caninos eran, literalmente, los días caninos del verano, o los días perros, como mejor te venga, y comenzaron a denominarse así en la Antigua Grecia a aquellos días en que Sirius, la segunda estrella más brillante de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra, después del sol aparecía, justo antes de que este saliera. Esto sucedía a finales de julio, y la población griega de entonces ya sabía que aquellos días eran los días más calurosos del año.

"Portador de la sequía y la peste a los frágiles mortales, se eleva y entristece el cielo con una luz siniestra". Así lo describía el poeta romano Virgilio. Para los griegos y los romanos, el fuerte destello de esta estrella era un mal presagio, algo capaz de provocar una catástrofe.

De Egipto a Grecia

Sirius es parte de la constelación Canis Majoris, que literalmente significa el "Gran Perro". Es por ello que la estrella acabó apodándose "Dog Star", o la "Estrella del perro" así como su nombre oficial, Alpha Canis Majoris. Pese a las palabras de Virgilio, Sirius brilla tanto que, en las condiciones adecuadas, incluso se puede ver a simple vista durante el día.

Canis Major como se muestra en el Manuchihr Globe hecho en Mashhad en torno a 1632-33 a.C. Colección Adilnor, Suecia. (Wikimedia) Canis Major como se muestra en el Manuchihr Globe hecho en Mashhad en torno a 1632-33 a.C. Colección Adilnor, Suecia. (Wikimedia)

Los antiguos egipcios, de hecho, ya la conocían, con la gran diferencia de que el amanecer de Sirius en Egipto coincidía con la temporada de inundaciones del río Nilo, y aunque podría parecer tan dramático como la sequía que resultaba llevar consigo a Roma, la población egipcia aprendió a usarla como un "perro guardián" y protector de lo mismo que atraía.

El río Nilo se inundaba todos los años, y la gente acogía con beneplácito la inundación, ya que las aguas de la inundación dejaban paso a un suelo fértil necesario para cultivar en lo que, de otro modo, sería un desierto.

El lenguaje del cielo y la tierra

Poco a poco, el lenguaje se enraizó en torno a la voluntad de la naturaleza. Las personas trataban de organizar su existencia en base a la incertidumbre. Al principio, nadie en Egipto, por supuesto, sabía exactamente cuándo comenzaba cada período, pero la evidencia fue tomando forma gracias a la coincidencia: entendieron que el agua comenzaba a subir en los días en que Sirius, conocido por ellos como "Sothis", comenzó a elevarse antes que el Sol.

Arando con una yunta de ganado con cuernos en el antiguo Egipto. Pintura de la cámara funeraria de Sennedjem, c. 1200 a.C. (Wikipedia) Arando con una yunta de ganado con cuernos en el antiguo Egipto. Pintura de la cámara funeraria de Sennedjem, c. 1200 a.C. (Wikipedia)

Con las diferencias geográficas, sobre tierras griegas y romanas Sirius no resultaba tan bondadoso. Su aparición era sinónimo de calor extremo y todo lo peor que ello puede conllevar. Las altas temperaturas, decían, volvían locos a perros y personas por igual. El propio nombre, "Sirius", proviene del griego antiguo "Seírios", que significa, no por casualidad, “abrasador”.

Jay B. Holberg, autor de 'Sirius: el diamante más brillante en el cielo nocturno' explica: "Si te remontas hasta Homero, en la Ilíada, se refiere a Sirius como el perro de Orión en ascenso, y describe a la estrella como asociada con la guerra y el desastre. En toda la literatura griega y romana, encontramos estas asociaciones".

Los días perros de julio y agosto

Basándonos, por tanto, en los orígenes del término, y atravesando una de las olas de calor más fuertes que se recuerdan en el hemisferio norte, ya estarás sospechando que esos días son, efectivamente, estos días: en concreto, la expresión hace referencia al período de tiempo que sucede entre los 20 días anteriores y los 20 días posteriores de que Sirius se alinee con el sol. O sea, entre el 3 de julio y el 11 de agosto aproximadamente, según aparece detallado en el Almanaque de agricultores.

La constelación de Sirius the Dog Star en el manuscrito medieval de Cotton MS Tiberius. (Wikimedia) La constelación de Sirius the Dog Star en el manuscrito medieval de Cotton MS Tiberius. (Wikimedia)

El calor que sentimos durante estos días perros del verano se debe a la inclinación de la Tierra. Como indica el profesor de física y astronomía en la Universidad Estatal de Louisiana, Bradley Schaefer, nuestro planeta es como una peonza. "Si uno lo arrojara sobre una mesa, después de que disminuya la velocidad, la dirección de la parte superior girará lentamente en círculos. Similar a una cima, la rotación de la Tierra se tambalearía". En este sentido, asegura que "en 26.000 años, los días perros se moverían por completo por todo el cielo. Aproximadamente dentro de 13.000 años, Sirius saldrá con el sol a mediados del invierno".

Por supuesto, ahora ya sabemos que la apariencia de Sirius no afecta en absoluto al clima estacional de cualquier punto de la Tierra, pero su aparición durante la parte más calurosa del verano en el norte asegura que el folclore y la herencia que rodea a esta curiosa estrella sigue vivo, y sentido no le falta.

Fuente: El Confidencial